Carta del director

Madrid, 26 de abril de 2017

De LUCHANA a la GRAN VÍA

A veces se producen eventos inesperados (ya sean políticos, culturales, deportivos o humanitarios) que despiertan fraternidad y unión entre las personas, y hacen que se desempolven y se pongan en alza sentimientos y comportamientos que parecían soterrados. Cuando esto pasa, esos eventos inesperados acaban por convertirse en fenómenos sociales que desvelan un sentir que de otra forma hubiese pasado desapercibido. Eso fue exactamente lo que ocurrió en la última semana del pasado mes de febrero, con el tributo de despedida que desde Sunset Cinema brindamos a la trayectoria de más de 55 años del Cine Palafox, durante la que fue su última semana de apertura al público.

Era la primera vez en Madrid que una sala anunciaba, de forma valiente y mediática, que su historia llegaba a su fin. Esta vez no serían los vecinos y espectadores del barrio los que tendrían que alarmarse al ver que un día, sin previo aviso, las taquillas no se volvían a abrir. La noticia llegó acompañada del anuncio de nuestra programación-tributo con catorce obras maestras del celuloide, muchas de las cuales habían constituido en su día grandes y exitosos estrenos en las filas del Palafox, como Lawrence de Arabia, En busca del arca perdida, Memorias de África o E.T. el extraterrestre.

AU REVOIR, PALAFOX - Horizontal

La reacción por parte de los amantes del cine en Madrid no se hizo esperar, y lo que ocurrió fue algo que ninguno atisbábamos a imaginar. El día y hora para el inicio de la venta de entradas se había anunciado para el viernes 10 de febrero a las 12 horas. La demanda fue tal, que el servidor de la empresa líder dedicada a la venta de entradas de cine y espectáculos que gestionaba la taquilla online del Palafox se bloqueó durante varias horas. En menos de 72 horas se vendieron más de 10.000 entradas. Doce de las catorce sesiones, todas ellas programadas inicialmente en la gran sala 1 del cine (con más de 800 butacas), tuvieron que ampliarse a la sala 2. Incluso, tanta fue la demanda para En Busca del Arca Perdida y Blade Runner que tuvieron ampliarse nuevamente a la sesión matinal, donde una vez más se colgó el cartel de entradas agotadas. Cerca de 15.000 personas no quisieron dejar pasar la oportunidad de despedirse, o de disfrutar por primera y última vez, de una sala tan relevante en la historia cinematográfica del cinéfilo barrio de Chamberí y de Madrid en general.

Lo que allí se vivió durante esa última semana fue algo realmente indescriptible. Colas interminables para acceder al cine, salas completamente abarrotadas, interminables muestras de afecto y cariño, experiencias vitales de padres compartiendo con sus hijos las películas que una vez ellos descubrieron allí en su infancia, risas, ovaciones, caras de absoluto asombro de todos aquellos que entraban en esa espectacular sala 1 por primera vez, y sollozos de otros que tras toda una vida ocupando esas butacas sabían que en cuestión de días no podrían volver a hacerlo. No sé cuántas veces la sala arrancó a aplaudir tanto con los títulos de inicio como con los títulos finales, así como con las escenas más memorables de cada una de las películas. La energía que emanaba de la sala embriagaba y casi se podía tocar, parecía que en cualquier momento el grandioso órgano ornamental que custodiaba la gran pantalla podría haber empezado a sonar. Puedo decir que después de toda una vida dedicada al cine como espectador y como programador, esa semana fue sin duda la experiencia cinematográfica más feliz, enriquecedora, inspiradora y revitalizante de mi vida. Y digo revitalizante porque si no hubiese sido por Au Revoir, Palafox, es más que probable que el proyecto que ahora nos ocupa no hubiese tenido lugar. Esta es la grandeza de la que hablaba al inicio del texto, de eventos inesperados que ofrecen una lectura de un comportamiento social que de otra manera hubiese pasado desapercibido y que acaban desencadenando nuevos y necesarios acontecimientos.

Au Revoir, Palafox demostró la importancia del cine en la vida de las gentes de Madrid. Fue el funeral más alegre al que jamás uno podría asistir. Un funeral en el que el protagonista aún estaba presente en vida y mostrando todo su esplendor, y del que aún tuvimos tiempo para despedirle, disfrutarle, y honrarle antes de verle zarpar definitivamente. Ojalá todos los funerales fueran así. Es enorme la gratitud que siento por el Cine Palafox por haber sido tan valiente y haberse vestido de gala en sus días finales para regalar a muchos madrileños esos últimos e inolvidables alientos de su vida dedicada al cine.

La gente abrazó al cine como a un ser querido. Cientos, o miles de anécdotas volaban esos días por el aire. Todos querían contar la suya propia en lo que ya hoy, un día, fue el Cine Palafox. ‘Aquí hemos sido felices’, decían tanto los espectadores como el personal del cine. Aunque tristemente algunos de los comentarios que más se escucharon fueron ‘que pena que todo esto esté pasando porque vaya a cerrar el cine’ o ‘dónde estábamos todos cuando el cine nos necesitó’. Fueron precisamente estos comentarios los que nos hicieron reflexionar y hacernos valorar lo que aún conservamos, y lo que de ninguna manera estamos dispuestos a perder.

Nuestros pensamientos se dirigieron rápidamente hacia la Gran Vía y hacia sus tres últimas catedrales del cine que aún se mantienen en pie: Cines Callao (fundado en 1929), Súper 8 (Cine de la Prensa, fundado en 1929), y Cines Capitol (fundado en 1933). Se van alejando aquellos días en los que catorce cines palaciegos custodiaban la Gran Vía y velaban por su ADN cinematográfico. Además del Callao, Cine de la Prensa y Capitol, en los años de oro del cine en la Gran Vía también se encontraban el Palacio de la Música (1928, actualmente cerrado), Avenida (1928, actualmente tienda textil H&M), Rialto (1930, actualmente teatro musical Rialto), Coliseum (1932, actualmente teatro musical Coliseum), Actualidades (1932, edificio demolido. Hoy ocupa su lugar la tienda textil C&A), Imperial (1934, actualmente tienda de cosméticos Sephora), Azul (1939, actualmente restaurante Friday’s), Gran Vía (1944, actualmente teatro musical Teatro de la Luz Philips Gran Vía), Rex (1945, actualmente cerrado), Pompeya (1949, actualmente teatro de humor La Chocita del Loro) y el Lope de Vega (1954, actualmente teatro musical Lope de Vega). Debió de ser fascinante haber paseado por la Gran Vía en los años 50 y 60. El cine había mutado de ser un espectáculo de feria y barraca como lo fue en sus orígenes a convertirse en una de las más nobles amenidades de mediados del siglo XX.

Hoy en día, sin embargo, la Gran Vía ha perdido parte de su grandeza, y quizá sea el reflejo más nítido de los tiempos frenéticos y ruidosos en los que vivimos, el espejo de nuestras realidades como sociedad de consumo, y el testigo de que el cine ya no es ni muy probablemente volverá a ser lo que era. Muy lejos quedan ya los tiempos de la posguerra en los que los ciudadanos acudían en masa y en sus mejores galas a los estrenos en los flamantes cines en busca de la mayor evasión posible para huir de sus poco estimulantes realidades cotidianas. El ciudadano actual cuenta con infinitas distracciones en comparación con aquellas a las que podían acceder los madrileños a mediados del siglo pasado. Hoy en día un chaval de 25 años puede tener las hojas de su pasaporte llenas de sellos, mientras que muchos de nuestros abuelos y espectadores de aquella época dorada del celuloide ni siquiera llegaron a salir de España. Casi todos sus viajes los hacían a través de una pantalla de cine.

Pero, ¿qué ocurre con muchos de nosotros que, aún teniendo al alcance de la mano todas las distracciones del mundo contemporáneo, seguimos considerando ver películas en una gran sala de cine como algo esencial en nuestras vidas? ¿Qué podemos hacer para revivir las energías y emociones vividas en el Cine Palafox y re-direccionarlas hacia otros espacios cinematográficos espectaculares de Madrid? Los cines de Gran Vía están más que nunca demandando nuestro cariño y atención. Y, sinceramente, ¿podríamos llegar a imaginarnos una Gran Vía sin cines? Para todo madrileño, de nacimiento o adopción, ir a ver una película en la Gran Vía tendría que ser considerado como ir a los museos del Paseo del Prado, de cañas por la Latina o como dar un paseo por El Retiro. Porque ver una película en un cine de la Gran Vía es vivir y formar parte de Madrid.

Cines Gran Vía

Nosotros, desde Sunset Cinema, estamos realmente comprometidos con la escena cinematográfica de nuestra ciudad y con todos aquellos que la hacéis posible. Nos habéis demostrado desde que comenzamos con el cine de verano en Cibeles que sois muchos los que seguís vibrando con los grandes clásicos, aplaudiendo en las salas, y disfrutando de la experiencia social de compartir vuestra película favorita junto a cientos de personas. Somos muchos los que aún seguimos viviendo el cine de esa manera, y os agradecemos que hayáis estado a nuestro lado durante todo este tiempo. Es por ello que para este 2017 tenemos preparada una gran traca de auténticas obras maestras que iremos distribuyendo a lo largo de las sesiones Sunset Cinema GOLD, Sunset Cinema CULT y Sunset Cinema MATINÉE que tendrán lugar una vez al mes en cada uno de los tres fabulosos cines de la Gran Vía. En las sesiones GOLD podremos emocionarnos con grandes clásicos de oro en los Cines Capitol; en las sesiones CULT nos sorprenderemos una vez más con las películas más transgresoras encumbradas como cine de culto en Súper 8 (Cine de la Prensa); y en la sesión MATINÉE vibraremos de nuevo con el mejor cine fantástico y de aventuras, para disfrutar con la familia o amigos en horario matinal los fines de semana en los Cines Callao.

Estamos muy emocionados con este proyecto, al que le hemos buscado un título que en nuestra opinión condensa todo lo que os he querido transmitir hasta el momento, así como la historia y la identidad de la calle: GRAN VÍA ES CINE. Más que un proyecto es un homenaje que bien podría ser también una declaración de amor. CALLAO, CAPITOL y SÚPER 8, Madrid os quiere, Madrid os necesita, y os agradecemos de todo corazón que siempre os hayáis quedado donde estáis. Nos vemos muy pronto para celebrar, una vez más, el mejor cine delante de vuestra gran pantalla.

Por muchos años más: #GranVíaesCINE

 

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Jesús Mateos de la Varga

Fundador y director de Sunset Cinema